LA GRAN EXPERIENCIA DE LAS ALGAS DE CHAÑARAL Y LOS ZORRITOS

La reserva nacional Pan de azúcar ubicada a 15 Km al norte de Chañaral es un lugar fantástico, alberga flora y fauna única de Atacama. Lo que más conozco de este lugar son las algas, las plantas del mar, que están siendo estudiadas durante años por un grupo de ecólogos de la PUC.

A través de ellas también pretenden encontrar la respuesta a donde vamos…
estas algas parecen estar muy enfermas. Tienen malformaciones, tumores y baja tasa reproductiva. Solo lograron poblar estas playas especies resistentes sobrevivientes de una catástrofe ecológica paulatina que comenzó hace 80 años. desde entonces esta playa (chañaral) ha sido el vertedero de relave de la mina de cobre el soldado, ha sido tanto el daño que no es dificil darse cuenta que el aspecto blanco, casi paradisiaco de la bahia es anormal, el olor, el color y en general todo lo que ha surgido de este lugar es insoportable. el daño que el hombre puede causar a los ecosistemas es impresionante, nunca me toco verlo tan de cerca y a esa escala.
Buscando una respuesta entre conteos e inferencia aparece un problema mas agudo y en el una pregunta mas urgente.. ¿que valor le damos como seres humanos a la naturaleza?, como biologos no podemos responderlo, esto ya es un problema etico.

el hombre y su entorno son interdependientes, por lo que una postura ética es necesaria para no destruir al planeta y, por ende, a nosotros mismos. Una ética que complemente y guíe la relación económica con nuestro planeta y presuponga la existencia de alguna imagen mental como un mecanismo biótico que, a su vez, refleje la existencia de una conciencia ecológica y más aún, refleje una convicción de responsabilidad individual y colectiva por la salud de la tierra, por la conservación biológica a través de la preservación de la naturaleza en su totalidad.

dada la estructura de todos los ecosistemas, la suma de ellas se torna en “esas vidas” que necesariamente hacen contribuciones que van más allá. Es decir, debe existir una ética vital que respete todo tipo de vida, y no sólo una ética basada en necesidades de producción o en parámetros de sensibilidad donde el placer o el dolor jueguen un papel importante. Una especie existe porque debe existir; por lo que la ética ambiental deberá de ser cautelosa al pasar de la biología, la sociología y la psicología, a la ética como tal y viceversa.

Más aún, esa postura antropocéntrica, que ha causado deterioro y devastación, puede cambiar sus condiciones a favor de otro tipo de acercamiento que incluya el ineludible papel de informar sobre nuestros valores, sobre nuestra responsabilidad como seres vivos y como parte de un ecosistema, para respetar las
condiciones de nuestra vida y de las otras formas de vida; en otras palabras, de la vida como tal. De ahí que necesitamos sociedades y comunidades que sean creadoras de valores que reconozcan que estar junto a otros seres vivos es más importante que explotarlos o matarlos. Es decir, intuir la igualdad biocéntrica, que consiste en captar que todas las cosas en el planeta tienen el mismo derecho de vivir y de alcanzar sus propias formas individuales
de desarrollo y autorrealización sin importar las diferencias entre actitudes y conductas de conquista o actitudes y conductas de gusto o preferencia, preocupándonos solamente por nuestra relación con el medio ambiente natural.

Barbara Carrera Leon. PUC

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