Todo comenzó una tarde de primavera
Tal vez no importa para la historia
Pero es mucho más interesante

De hecho, fue una noche de invierno
O tal vez una mañana de otoño,
Lo cierto es que no fue en verano.

Salía él de su casa y yo de la mía
Yo morí al cruzar la puerta
Él tenía por delante la suya.

Cruzó el umbral y para su sorpresa
No pasaba nada interesante
A esas horas del día o la noche

Pero le restaba mucho por caminar
Pasó frente a su vecina a quien no miraba
Y enfrente de un perro que jadeaba

Osos polares y celulares acumulaba
En sus bolsillos de hilo
En unos pantalones de lana, porque frío,
y aquí no hay duda, sí que tenía.

Cuando llevaba media hora caminando
Recordó que no recordaba a donde iba

¿Que hacer si no sabes a donde ir?
Se preguntó Jorge, o José, tal vez Jaime.
Inventar un destino le pareció la solución
Y sin mucho meditar decidió que debía caminar.

Una hora llevaba ya en su misión
Cuando de la nada, nada salió.

Dos horas llevaba ya en su misión
Y porque no 3, 6 o 9,
Siempre que fueran multiplos de 3
Estaría todo bien, pensó.

Pobre de él, no se entera que lo más peligroso
Al caminar como misión son los multiplos de 3
Y sucedió lo peor que le puede suceder,
Debido a un tiempo indebido, debió retroceder.

Sin darse cuenta, y luego sabiéndolo muy bien
Se encontró en una espiral de su propio caminar.
Ya no avanzo, pensó, ya no avanzo, luego dijo
Y la peculiar situación se extendió por 12, 15 y 18 horas.
Cansado y extrañado, hambriento también,
Hizo lo que cualquier ser racional haría.

Sacó de su bolsillo un oso polar, lo puso en su otro bolsillo,
Sacó un celular y lo puso en su cabeza.
Ahora podré dejar de caminar en espiral, pensó y dijo al mismo tiempo.
Ahora, sí podré avanzar.

21 horas desde su extravío en un caminar seguro
21 horas desde que salió de su umbral con la puerta atrás.
21 horas desde que yo morí en mi propia puerta.
21 horas después de perder 21 horas.

Agotado, hambriento y casi sin ideas,
Tomó una última decisión, la única sensata
Desde que salió de su hogar.

Se sentó y espero llegar a su casa
Si la espiral me dejó aquí lo más probable es que
Pueda llevarme de vuelta, pero debo esperarla.

Y así, a las 24 horas de salir llegó por fin.
Su casa apareció, no como magia, sino con esfuerzo
Y muchas cuentas y cálculos, en múltiplos de 3.

Lo peor es que ya estaba atrasado, por 3 horas,
Para su siguiente paseo.