
Por A.S.P.G.
Eric Kandel dijo en su conferencia Nobel: “Mirando hacia el futuro, nuestra generación científica ha llegado a la conclusión de que la biología de la mente será tan importante en este siglo como lo fue la biología del gen en el siglo XX. El estudio biológico de la mente es un puente entre las ciencias (que se ocupan del mundo natural) y las humanidades (que se ocupan del sentido de la experiencia humana). Las ideas que inspire esta nueva síntesis nos aportarán una comprensión mas cabal de nosotros mismos”.
Muchos científicos, la mayoría, comienzan con una preparación universitaria en las ciencias duras. Inician su aventura investigadora con un tema, una preparación experimental (sea una rata, un caracol o un trozo de tejido in vitro) y una serie de técnicas. En Kandel es diferente. “Ingresé en Harvard, dice en su libro, con el propósito de ser historiador y salí de allí dispuesto a dedicarme al psicoanálisis. Sin embargo abandoné esas dos carreras siguiendo una intuición: que el camino hacia una comprensión cabal de la mente debía pasar por las vías moleculares del cerebro”. Una intuición a la que dedicó su vida y su tiempo: la memoria y explicarla en términos de biología celular y molecular.
Eric Kandel, Novel de Fisiologia año 2000
Los pasos que se relatan en este libro son los logros alcanzados sobre las bases morfológicas y fisiológicas y los cambios moleculares que tienen lugar en las sinapsis. Un logro sin duda espectacular si se mira con la perspectiva de hace 60 años cuando comenzó con estos experimentos. Tras Kandel ha quedado indiscutible el salto desde la hipótesis de que el aprendizaje y la memoria tienen que tener lugar en las neuronas y sus conexiones (Cajal) a la realidad, casi 100 años después, de que las memorias tienen su asiento en esos cambios de las sinapsis. Y casi todo ello basado en el estudio de un caracol marino. De hecho nunca un caracol fue de tanto servicio a la Ciencia. Con él hemos conocido el enorme trafico de moléculas con las que trabajan las conexiones de esas neuronas (sinapsis) al llegar a ellas la señal eléctrica (piénsese que en el cerebro humano las sinapsis existen en un número tan grande como no es posible casi imaginar aunque solo se trate de multiplicar 100.000 millones de neuronas por una media de 10.000 sinapsis en cada una de ellas. Nada de 00100010101001).

En este libro pues se nos lleva a comprender cómo trabajan los genes de las neuronas y al diálogo molecular entre éstos y las sinapsis y cómo estas últimas se dividen y multiplican construyendo y reconstruyendo la arquitectura que da cobijo a nuestras memorias. Y así nos habla de las memorias a corto y largo plazo, las memorias complejas y a resultas el cambio en la conducta del animal. Y al final, como él mismo dice, “llegado el momento de tratar de dar un paso adelante en la biología molecular de la cognición” nos habla de cómo el cerebro construye la individualidad (“en un sentido amplio, el aprendizaje y la memoria son esenciales para la identidad de uno mismo: somos quienes somos por obra de ellos”) y el mundo externo, el mundo que nos rodea y la propia conciencia.











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